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REVISTA PANORA - Amplia tu horizonte

VALERIA CALLEJAS

El término Vintage se utiliza para describir artículos y prendas de ropa “retro” que tengan por lo menos diez años de historia. Su uso va con prendas de las décadas a partir del 50 hasta los 90’s. La idea es lucir

ropa o accesorios Vintage y alegrarlos con un toque de modernidad, luciendo piezas antiguas, exclusivas, únicas y muy difíciles de encontrar en el mercado.

Valeria Callejas Barona, ambateña de 21 años y dueña de una deslumbrante belleza, nos permitió entender la versatilidad con la que se pueden combinar los diseños clásicos de tonos pasteles, neutros y contrastantes, con texturas de diferentes clases, diseños modernos, accesorios y joyas exclusivas. Todo aquello permite realzar la originalidad y distinción con la que se maneja este estilo único en su clase, para convertirlo en una manifestación de cultura posmoderna.

El término Vintage se utiliza para describir artículos y prendas de ropa “retro” que tengan por lo menos diez años de historia. Su uso va con prendas de las décadas a partir del 50 hasta los 90’s. La idea es lucir

ropa o accesorios Vintage y alegrarlos con un toque de modernidad, luciendo piezas antiguas, exclusivas, únicas y muy difíciles de encontrar en el mercado.

Los vendedores informales dominan la urbe

La Dirección de Servicios Públicos del Municipio de Ambato trabaja con 64 policías municipales que son insuficientes para responder a las múltiples quejas de los ambateños que ven las calles de su ciudad abarrotadas de vendedores informales.

Los comerciantes informales saben que la Constitución vigente permite el libre trabajo, y bajo su amparo, defienden su actividad.

El frenético movimiento comercial de Ambato ha sido característico por décadas, y pese a que hoy por hoy existen 20 centros de expendio entre plazas y mercados, los habitantes y autoridades reconocen que la venta ilegal genera desorden y caos urbano.

La Dirección de Servicios Públicos del Municipio de Ambato trabaja con 64 policías municipales que son insuficientes para responder a las múltiples quejas de los ambateños que ven las calles de su ciudad abarrotadas de vendedores informales.

EL COSTURERO DELA CALLE

Don Luis Antonio Pallo, se ganó el prestigio del buen maestro que arregla ropa. Desde las 08h00 hasta las 17h00, frente al mercado Modelo, en la calle comercial de la Juan Benigno Vela, no para de remendar y mejorar decenas de prendas. Sus clientes siempre van satisfechos.

Luis Antonio Pallo de 52 años es un sastre de la calle. Los habitantes que transitan por la Juan Benigno Vela conocen al paso su taller improvisado para zurcir, arreglar los cierres de chompas y pantalones, subir las bastas o virar el cuello desgastado de las camisas. Toda obra es inmediata, a lo mucho 15 minutos de espera.

Don Luchito, por más de 22 años se acostumbró al ritmo cotidiano de su máquina “Singer” que le permite llevar un sustento de 10 a 20 dólares diarios a su hogar ubicado en el barrio Los Andes de la ciudad de Ambato.

Cuando joven, se dedicaba al negocio familiar de la sastrería. Tíos, primos, cuñados confeccionaban pantalones y camisas para entregar en las ferias principales de la región. Tenían muchas obras y no siempre podían cumplir la demanda, principalmente en épocas de confirmaciones, matrimonios, bautizos y otros compromisos sociales. Hasta finales de los años 70, los talleres de sastrería gozaban de prosperidad, pero la presencia masiva de almacenes y boutiques de ropa de marca, la importación china y la fabricación de jeans en Pelileo, provocó que este oficio pase a segundo plano.